El Camino de Santiago es, por encima de todo, una ruta espiritual y de fe. Aunque hoy en día la tipología del caminante es sumamente diversa, al igual que los motivos que los llevan a embarcarse a esta aventura, en origen sigue siendo un viaje en el que el fervor y los sentimientos religiosos tienen mucha vigencia a día de hoy. Una muestra clara de ello es el bello e impresionante patrimonio religioso que atesoran los 15 pueblos (cuatro de El Bierzo y 11 de Galicia) y que los convierten en paradas obligadas para todo aquel que emprende este Camino, sea practicante o no.
En nuestro periplo por tierras bercianas, es necesario acercarse a contemplar la Capilla de la Soledad, de Camponaraya, del siglo XVIII. Un templo elegante, de portada bien trazada, denotando la habilidad de quienes la construyeron, y desde luego, su altar mayor. Villafranca del Bierzo y su antiquísima Iglesia de Santiago Apóstol es otro de los puntos clave de esta aventura. Una joya románica del siglo XIII conocida por su «Puerta del Perdón», que permitía a los peregrinos que no podían llegar a Compostela ganar el jubileo. Más adelante, en Trabadelo, aguarda la Iglesia de San Nicolás de Bari, también románica del siglo XIII. Quienes la han visto resaltan sus elementos originales como los canecillos y su sencilla portada, como símbolo de humildad y espiritualidad del Camino. Más sencilla es la Iglesia de la Magdalena de Vega de Valcarce. Tanto por dentro como por fuera recoge pinceladas de varios estilos arquitectónicos que la convierte en un templo ecléctico a la vez que práctico.
Ya en tierras gallegas, nos espera Piedrafita do Cebreiro con la Iglesia de Santa María La Real, un precioso templo prerrománico que data del siglo IX fundado por monjes benedictinos. Sobria y austera por fuera, recibe al peregrino con sus puertas abiertas a la entrada a Galicia. La próxima parada, Triacastela, es el lugar donde se erige la Iglesia Parroquial de Santiago. Conserva el ábside románico probablemente de finales del siglo XII, aunque su imagen actual viene dada por la única y potente torre barroca, levantada en 1790 y coronada por una cúpula con cuatro pináculos. Llegando a Samos, nuestros pies se detendrán frente al Monasterio de San Xulián de Samos. Un hermoso contraste entre sus rudos y sencillos muros exteriores con los hermosos y elegantes claustros en granito. El complejo monástico, al igual que otras muchas construcciones eclesiásticas, muestra una mezcla de estilos, producto de progresivas ampliaciones y reformas a lo largo de los siglos. Otro monasterio, pero esta vez en Sarria, aguarda al peregrino ávido de historia. El Monasterio de la Magdalena, fundado alrededor de 1200 por frailes italianos, fue creado para acoger a peregrinos del Camino de Santiago. A lo largo de los siglos, ha pasado por varias órdenes religiosas, conservando elementos arquitectónicos románicos, góticos y manuelinos, así como escudos y símbolos que reflejan su rica historia.
Paradela tiene el privilegio de contar con Santa María de Loio, el monasterio que vio nacer a la Orden de los Caballeros de Santiago, fundada para la protección de los peregrinos y del sepulcro del Apóstol allá por los siglos IX-X. Nadie se va de Portomarín sin admirar la Iglesia de San Nicolás, antigua iglesia de San Juan. Fue construida entre finales del siglo XII y comienzos del siglo XIII, por lo que pertenece al románico tardío.
Levantada por la Orden de San Juan de Jerusalén, esta iglesia-fortaleza tenía bajo su control el puente que atravesaba el Miño y el cuidado del hospital de peregrinos, de ahí su aspecto de fortificación. Después llegamos a Monterroso, donde aguarda una cápsula del tiempo preciosa: la Iglesia de San Cristovo de Novelúa. Mantiene su esencia medieval, visible en detalles como su portada de arco de medio punto y los canecillos decorados que rodean el alero. Su interior, sencillo y austero invita a la meditación y el recogimiento. Si preguntáis por Palas de Rei en la zona, inmediatamente harán referencia a Vilar de Donas, lugar de reposo de miembros de la Orden de Santiago y donde disfrutar de las pinturas góticas del ábside central.
Llegamos a la recta final. Melide, con la plaza del Convento, que reúne varios edificios monumentales. Uno de ellos es la Iglesia de Sancti Spiritus, conserva elementos góticos como dos sepulcros de nobles gallegos y una capilla lateral. Reconstruida en el siglo XV y reformada en el XVIII, destaca por su retablo barroco de Francisco de Castro Canseco, pinturas murales del XVI y esculturas como el Niño Jesús de marfil. En un frondoso robledal de Arzúa se esconde la sencilla capilla de la Mota. Según la tradición, el robledal surge de la creencia de que aquellos jóvenes que plantaran allí un roble, si crecía, serían librados de sus deberes con la milicia. Y en O Pino, con Santiago de Compostela casi al lado, hay que detenerse en la Iglesia de San Xulián de Lardeiros, conocida como la Catedral de la Montaña, solemne y de estilo barroco.
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Nace un proyecto histórico. Un proyecto que queremos contarte despacio, para que cale bien hondo y no olvides nunca. De entre el extensísimo Camino de Santiago Francés, que recorre todo el norte de España, queremos contarte una experiencia única, diferente. Queremos que descubras el Camino de Santiago Francés de Galicia. La Mancomunidad de Pueblos Gallegos del Camino Francés, en alianza con cuatro ayuntamientos de la provincia de León, quieren crear un relato unificado que te sobrecoja y te enamore. Un relato que hable de la naturaleza, de los paisajes, de la gastronomía, su patrimonio… de sus gentes. El Camino de Santiago Francés de Galicia condensa todo lo que un peregrino espera encontrar en su itinerario a través de 15 pueblos que viven y sienten este camino, esperando al viajero cansado con los brazos abiertos… Permanece atento, porque esta historia que te contamos, dará mucho que hablar…
Más información: www.caminofrances.org
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